Pyrénées-Atlantiques Isturitz, 20 m por debajo Oxocelhaya y 15
metros más abajo todavía, Erberua: estas tres cuevas se superponen en el corazón de la
colina de Gaztelu, en el valle de Arbéroue.
Hace millones de
años, este río pasaba sobre una planicie, al nivel de la cima de las colinas actuales.
El agua, precipitándose en las grietas, cavó lentamente estas cavidades paralelas. La
más baja, Erberua, todavía es recorrida por el lecho del río. Está reservada para
investigaciones científicas.
Los primeros ocupantes, los Musterienses, hace 80.000 años, eran tribus primitivas. Se
disputaban con el oso de las cavernas la cavidad superior de Isturitz. En un clima que se
convertía en glaciar, sus hordas diezmadas se enfrentaban con mamuts, rinocerontes
lanosos, bisontes...
20.000 años más tarde, llegan los Aurignacienses: altos, derechos, son nuestros
ancestros directos, los Homo Sapiens Sapiens. Realizan grabados y pintan formas de
animales. Cazadores de pájaros experimentados desarrollan una industria de sílex y de
huesos: cuchillas, raspadores, pulidores. Este patrimonio es actualmente objeto de una
campaña de excavaciones programadas para tres años para adquirir un mejor conocimiento
del Hombre Cromañón en Europa occidental.
El periodo del Gravetiano (27.000 años) deja huellas ricas en Isturitz. La gran sala,
de concreciones espectaculares, acoge tribus enteras durante largos periodos y sus hornos
parecen conservados intactos. Las herramientas se perfeccionan (buriles y puntas).
Aparecen las armas de tiro. El sentido de la estética se desarrolla a través de adornos
geométricos y la fabricación de collares.