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Hautes-Pyrénées A varios kilómetros de la basílica de
Saint-Bertrand-de-Comminges, la cueva de Gargas es célebre por sus paredes adornadas con
enigmáticas pinturas de manos. Cerca de 250 manos de niños y de adultos, a los que les
falta uno o varios dedos...
La técnica de pintura, habitualmente empleada en numerosas cuevas, consiste en aplicar
la mano sobre la pared y soplar los pigmentos negros, rojos, blancos o amarillos. Queda el
contorno de la mano, dibujado en negativo. Las de Gargas, negras o rojas, tienen entre
15.000 y 30.000 años. Un análisis con carbono 14 data una de ellas en aproximadamente
27.000 años. |
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Los dedos que faltan ¿fueron cortados o simplemente doblados en la palma? ¿Son estas
huellas un lenguaje codificado? ¿Una mutilación ritual? ¿Los síntomas de una
enfermedad? El misterio queda sin resolver...
Sin embargo, unas esquirlas de huesos han sido encontradas en las hendiduras de la roca,
cerca de determinadas huellas. Junto a estas huellas, las paredes de Gargas contienen
grabados rupestres de renos, antílopes, bisontes, caballos...
Es decir que la cueva ofrece sin lugar a dudas un interés geológico mediante una
sucesión de salas de múltiples concreciones, sus colgaduras minerales, estalactitas,
columnas, corredores... |
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