LUGARES POR DESCUBRIR

  Introducción

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OLORON-SAINTE-MARIE 
 

Situada en la confluencia de los ríos de Aspe y de Ossau, Oloron-Sainte-Marie es una pequeña ciudad dinámica. Se fabrican boinas según el método tradicional: un solo hilo de 500 m de largo tejido en forma de bola de lana. La boina vuelve a estar de moda: la fábrica Béatex exporta la mitad de su producción.
Junto a las tradiciones, las nuevas y portadoras industrias mantienen la actividad de esta ciudad industrial: aeronáutica, metalurgia de tecnología punta y producción de chocolate.

 

En este lugar, el presente y el pasado coexisten en armonía: el portal de la catedral de Sainte-Marie forma parte de las obras maestras del arte románico, mientras que un Simposio de escultura siembra de impresionantes obras contemporáneas las glorietas y los jardines.

Oloron-Sainte-Marie es la puerta de entrada a la montaña bearnesa y permanece como lugar de intercambio y de abastecimiento entre la llanura y la montaña. Mantiene relaciones privilegiadas con los valles de Barétous, de Aspe y de Ossau.

 

 
Los "cagots" (mojigatos)
En la Edad Media, en Bearn y en Bigorre, los cagots o mojigatos, a los cuales se les llamaba leprosos, idiotas o degenerados, sufrían el desprecio y la humillación excluyéndoles de la vida social. Se les prohibía ejercer la mayoría de las profesiones.
Esta segregación fue abolida bajo Louis XIV. Sin embargo, ignoramos todavía quienes eran verdaderamente estos mojigatos, tan marginalizados que se les reservaba una pila de agua bendita particular a la entrada de las iglesias.

 

Valle de Barétous 

Al valle bearnés de Barétous no le falta carácter: gargantas abruptas, colinas verdosas, bosques profundos contrastan con el lapiaz, inmensa extensión calcárea cavada de formas caóticas. Este valle mantiene relaciones ancestrales con el valle del Roncal, su vecina navarra. Antiguamente, los conflictos eran frecuentes entre los pastores de los valles franceses y los españoles por la utilización de los pastos y de los puntos de agua.
El límite fronterizo de Pierre-Saint-Martin
 
Cada año, después del siglo XII, los ganaderos de los dos países renuevan sus acuerdos de paz: los tratados de "lies et passeries" (de uniones y de paces). De esta manera, los habitantes del valle de Barétous ofrecen tres becerras a aquellos de Roncal, para poder utilizar los pastos navarros. Estos ritos pastorales siguen perpetuándose en el Puerto de Pierre-Saint-Martin.

 

Valle de Aspe 
 

El valle de Aspe, muy encajonado y muy pastoral, es conocido como "el valle del oso". En efecto, es aquí, entre Aspe y Ossau, donde sobreviven los últimos osos de los Pirineos.

Desde hace algunos años, la historia del valle es rica en peripecias: la apertura del tunel de Somport, entre Francia y España, ha creado una viva polémica, y sus partidarios se oponen a los protectores del entorno.


Sitio espectacular y preservado, refugio de los últimos osos
 

En los años 20, una vía férrea unía ya el valle de Aspe con Aragón: pasaba por un tunel ferroviario en Somport y comunicaba con la estación de Canfranc. No obstante fue un fracaso comercial y, en 1970, tras un accidente, la línea fue cortada del lado francés. De esta experiencia permanece un insólito y monumental edificio en el pueblo aragonés, al otro lado del puerto de Somport: la estación de Canfranc. Esta estación internacional fastuosa es una obra maestra arquitectónica, antiguamente dotada de un vestíbulo grandioso y un hotel de lujo. Desde entonces, la estación está casi abandonada: solamente circulan algunos trenes entre Canfranc y Zaragoza.

 

Valle de Ossau  

El valle de Ossau, largo y profundo, abre el paisaje hasta el puerto de Pourtalet. Ferozmente independiente del Estado hasta la Revolución, este valle siempre ha hecho gala de una fuerte personalidad. Sus habitantes han vivido durante mucho tiempo la explotación del mármol. Actualmente viven esencialmente de la cría de oveja y de la vaca, y saben conservar sus tradiciones sin ceder al folklore.
Las "estives", pastos de altitud
A lo largo del río de Ossau, todo un rosario de aldeas descubren las facetas de un patrimonio preservado: Arudy, con su museo arqueológico y sus canteras de mármol; Laruns y su feria de quesos; Eaux-Chaudes y Eaux-Bonnes, estaciones termales de curas célebres desde Henri IV; Gabas al fin, muy cerca del lago de Bious-Artigues.
Desde el puerto de Pourtalet, el alto valle de Ossau desemboca en Aragón.

 

Ficha práctica

 

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