Rodeado por el
cruce de los valles de Gavarnie y de Barèges, Luz-Saint-Sauveur, centro económico del
cantón más montañoso y más enclavado de Hautes-Pyrénées.
Como otros tantos pueblos, Luz debe su estatuto de estación termal a Napoleón III y su
esposa, la emperatriz Eugenia. Las termas, un edificio de estilo del Segundo Imperio,
están suspendidas sobre el río de Pau y sus aguas son eficaces para las enfermedades
óseas y los reumatismos.
El pueblo de Luz-Saint-Sauveur en otoño
Un poco más río arriba, el puente de
Napoleón es una obra espectacular, compuesta por un sólo arco de un diámetro de 47 m y
66 m de altura.
Cuando llega la temporada de invierno, Luz se anima con la llegada de esquiadores que
visitan el dominio esquiable situado a 1.000 metros por encima del pueblo.