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Ax, del latín
aqua, el agua, debe su nombre a los 80 manantiales que brotan en el concejo. Situado en la
confluencia de tres valles (Ascou, Orlu y Mérens), Ax ha sufrido numerosas destrucciones
a lo largo de su historia: saqueos por parte de los Visigodos, los Moros, los Catalanes,
incendios destructores, la peste... Sin embargo, gracias a su estatuto de villa franca, Ax
fue un importante centro de comercio en la época medieval.
Desde el siglo XIII, los soldados enfermos de lepra durante las cruzadas vinieron a
curarse con sus aguas de la cuenca de Ladres a 76°. No obstante, fue a la llegada del
ferrocarril en 1888, cuando Ax se convirtió en una estación termal célebre en "la
Belle Époque". |
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La reserva de Orlu
Se cuenta que las aguas del Ariège arrastraron oro. De ahí vino el nombre del valle de
Orlu. Sin embargo, el verdadero tesoro de Orlu es otro: esta reserva nacional es el
paraíso de los animales. Las gamuzas, particularmente, son más numerosas aquí que en
cualquier otro lugar de la cadena. |
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El talco de Luzenac
A 1.800 m de altitud, en la cantera de Trimouns, los operarios rompen y separan los
bloques de talco durante los seis meses sin nieve.
A una decena de kilómetros de Ax, cerca de Luzenac, la cantera de talco más grande del
mundo socava la montaña. A pesar de los medios mecánicos, el mayor trabajo se realiza a
mano. Una vez triturado y reducido a polvo, el talco se vende a industrias del mundo
entero. Este polvo se incluye en la composición de numerosos medicamentos, de pinturas,
de plásticos e incluso de productos lácteos. |
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Los trabajadores rompen
los bloques de talco
durante los seis meses sin nieve. |
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